
El título del artículo quizás llame la atención y es justamente lo que busco. Actualmente se señala que “…los liberteños tenemos la suerte de vivir en la región de mayor crecimiento económico del Perú. Gran porcentaje de ese desarrollo se debe al boom del oro que estamos viviendo”. A renglón seguido se indican que el 2006 La Libertad recibió 53 millones de nuevos soles por Canon y entre junio del presente año y mayo 2008 recibiremos 250 millones, es decir la friolera suma de ¡Trescientos tres millones de nuevos soles! (La Industria 15.08.07, p. A10).
Tengo varias interrogantes que a partir de los datos arriba señalados nos pueden ayudar a reflexionar, por ejemplo: ¿Realmente todos los liberteños pueden decir que tienen suerte de vivir en esta región?; ¿Crecimiento es igual que desarrollo?, ¿Desarrollo solo es sembrar cemento y fierro?; ¿Están preparados los gobiernos regional y locales para invertir y no gastar?; o ¿Ocurrirá con el boom del oro lo que ocurrió con el salitre, el guano, el caucho, el petróleo, pesca, etc. de épocas pasadas en nuestro país?; podría seguir lanzando otras interrogantes pero creo que son suficientes como para enmarcar la reflexión sobre el manejo de los recursos naturales no renovables.
A la primera interrogante –una suerte de haber nacido en La Libertad- mientras no se realicen cambios en las políticas nacionales y subnacionales y no se centren éstas en el ser humano como sujetos de derechos y no puedan desarrollar sus capacidades y tener mejores oportunidades el porcentaje de “los sin suerte” será importante (48,2% pobres, de los cuales 22,5% son pobres extremos). Hemos visto por ejemplo la protesta por la forma servil e indigna en la que trabajan pobladores en el valle de Virú y Chao, ¿Dónde están los valores? ¿Dónde la responsabilidad social empresarial?, ¿Dónde las políticas inclusivas?.
Mayor crecimiento no es sinónimo de desarrollo y por lo tanto autoridades, sociedad civil empresarios, es decir todos somos responsables de que el desarrollo como proceso funcione buscando el bienestar del mayor número de ciudadanos y por otra parte que este proceso sea sostenible en el tiempo. Hay que desarrollar nuestro principal recurso: el poblador liberteño, eso que llaman capital humano.
En relación a si el personal y funcionarios públicos están preparados para invertir y no gastar, tengo ciertas dudas y es necesario que se desarrollen capacidades, mejore el sistema de enrolamiento al sector público de personas que por méritos puedan acceder a los cargos y puestos desterrando la tarjetocracia y se promulgue la ley de la carrera pública y ¿por qué no invertir en mejorar la gestión? total lo que debemos de asegurar es una gestión eficiente y eficaz. Por otra parte se requiere de una participación ciudadana activa, efectiva que trabaje codo a codo con el Estado en los espacios ya existentes como el CCR, los CCLs, Mesa de Concertación, PDC, Presupuestos participativos, etc. Ello redundará en una mejor priorización del dinero de todos y su impacto podrá ser mejor, amén de la transparencia del manejo de los recursos.
Cuando los recursos se acaban, ¡se acaban! Y no hay nada que hacer. Entonces ¿Qué estamos haciendo para cuando ese momento llegue? ¿Nos pondremos a llorar sobre mojado recordando los buenos tiempos que se nos escaparon como agua entre los dedos?, no esperemos que llegue la época de las vacas flacas, el destino y futuro está en nuestras manos sino, que Dios nos coja confesados.
Tengo varias interrogantes que a partir de los datos arriba señalados nos pueden ayudar a reflexionar, por ejemplo: ¿Realmente todos los liberteños pueden decir que tienen suerte de vivir en esta región?; ¿Crecimiento es igual que desarrollo?, ¿Desarrollo solo es sembrar cemento y fierro?; ¿Están preparados los gobiernos regional y locales para invertir y no gastar?; o ¿Ocurrirá con el boom del oro lo que ocurrió con el salitre, el guano, el caucho, el petróleo, pesca, etc. de épocas pasadas en nuestro país?; podría seguir lanzando otras interrogantes pero creo que son suficientes como para enmarcar la reflexión sobre el manejo de los recursos naturales no renovables.
A la primera interrogante –una suerte de haber nacido en La Libertad- mientras no se realicen cambios en las políticas nacionales y subnacionales y no se centren éstas en el ser humano como sujetos de derechos y no puedan desarrollar sus capacidades y tener mejores oportunidades el porcentaje de “los sin suerte” será importante (48,2% pobres, de los cuales 22,5% son pobres extremos). Hemos visto por ejemplo la protesta por la forma servil e indigna en la que trabajan pobladores en el valle de Virú y Chao, ¿Dónde están los valores? ¿Dónde la responsabilidad social empresarial?, ¿Dónde las políticas inclusivas?.
Mayor crecimiento no es sinónimo de desarrollo y por lo tanto autoridades, sociedad civil empresarios, es decir todos somos responsables de que el desarrollo como proceso funcione buscando el bienestar del mayor número de ciudadanos y por otra parte que este proceso sea sostenible en el tiempo. Hay que desarrollar nuestro principal recurso: el poblador liberteño, eso que llaman capital humano.
En relación a si el personal y funcionarios públicos están preparados para invertir y no gastar, tengo ciertas dudas y es necesario que se desarrollen capacidades, mejore el sistema de enrolamiento al sector público de personas que por méritos puedan acceder a los cargos y puestos desterrando la tarjetocracia y se promulgue la ley de la carrera pública y ¿por qué no invertir en mejorar la gestión? total lo que debemos de asegurar es una gestión eficiente y eficaz. Por otra parte se requiere de una participación ciudadana activa, efectiva que trabaje codo a codo con el Estado en los espacios ya existentes como el CCR, los CCLs, Mesa de Concertación, PDC, Presupuestos participativos, etc. Ello redundará en una mejor priorización del dinero de todos y su impacto podrá ser mejor, amén de la transparencia del manejo de los recursos.
Cuando los recursos se acaban, ¡se acaban! Y no hay nada que hacer. Entonces ¿Qué estamos haciendo para cuando ese momento llegue? ¿Nos pondremos a llorar sobre mojado recordando los buenos tiempos que se nos escaparon como agua entre los dedos?, no esperemos que llegue la época de las vacas flacas, el destino y futuro está en nuestras manos sino, que Dios nos coja confesados.


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