martes, 7 de octubre de 2008

Ciudadanía y símbolos patrios

Estamos próximos a las fiestas patrias y es bueno recordar algunos conceptos que con el tiempo hemos ido perdiendo y con lo cual también se afecta el civismo tan necesario para el desarrollo de un pueblo. Me estoy refiriendo a las palabras que forman el título de este artículo.

Ciudadanía, término que para entenderlo en toda su magnitud e importancia, debemos de remontarnos a la Grecia de fines del siglo IV a.c. e inicios del V a.C. Recordemos que se vivía la etapa del esclavismo y aún la barbarie de los pueblos aledaños que arreciaban a Atenas y Esparta que se empezaban a convertir en espacios urbanos donde la vida de las personas cambia, no solo el estilo sino también su estado: hombres libres. Los griegos formularon un nuevo estatuto para la convivencia armónica y pacífica, considerando al poblador de Atenas ciudadano, reconociéndole derechos y asignándole deberes para con su ciudad asumiendo así la tarea de buscar y aportar ideas para una mejor convivencia en la ciudad, más tarde denominada “civitas” por lo romanos.

El historiador Tucídides en sus Historias (II 45-46) recrea el famoso discurso de Perícles (Oración fúnebre), que pronunciara ante la pira ardiente de los soldados atenienses muertos en batalla, defendiendo la libertad de su ciudad-estado contra la acechanza de los peloponesios con estas palabras: “…pues somos los únicos que consideramos no hombre pacífico, sino inútil, al que nada participa en ella (la cosa pública)”. Hoy la ciudadanía se asume como cualidad y derecho al cumplir los jóvenes los dieciocho años de edad, sin ningún sacrifico de por medio y casi una nula enseñanza de sus derechos y deberes, ignorando el sacrificio que el ciudadano griego realizó para ganarse tal estatus. Cabría preguntarnos ¿Somos ciudadanos “pacíficos” (inútiles), o ciudadanos que participamos activa y efectivamente en la mejor administración de nuestras ciudad y país?; es deplorable que existiendo toda una normatividad a favor de la participación ciudadana y espacios como los consejos de coordinación regional y local, mesas de concertación para la lucha contra la pobreza, talleres de formulación de planes de desarrollo concertado y presupuestos participativos, Comités de Vigilancia, etc. son pocos los ciudadanos que se comprometen con el ejercicio de sus deberes.

Por otra parte, algo inaudito por decir lo menos, es el uso de la escarapela como símbolo patrio, ¿Sabía usted que la escarapela no es un símbolo patrio?. No demoran los comerciantes informales en inundar las calles de Trujillo ofreciendo tal adorno para ser utilizado por escolares, ciudadanos y autoridades como distintivo. Tanto nuestro municipio como la Dirección Regional de Educación hasta ahora no han actuado para desterrar dicha deformación, pese a que en años anteriores he escrito comunicaciones alertando sobre esto. Nuestra Constitución en su Art. 49, Título II Del Estado y Nación indican textualmente que: “…son símbolos de la Patria, la Bandera, de tres franjas verticales con los colores rojo, blanco y rojo, el Escudo y el Himno Nacional establecidos por ley. La Bandera y el Escudo son los símbolos de la nacionalidad y representación de la Patria. En cambio el Himno Nacional, constituye la canción patriótica oficial que se entona en todos los actos cívicos y militares.”

Ad portas de un nuevo aniversario patrio rescatemos pues el verdadero significado de ciudadanía y recuperemos nuestros símbolos patrios, como parte de nuestros deberes con la tierra que nos vio nacer. No reclamemos derechos sino somos capaces de cumplir con nuestros deberes con nuestra Madre Patria.

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