miércoles, 13 de junio de 2007

¡2+1=3 y no pasa nada!

Juan R. Gamarra Nieto (*)Instituto de Defensa Legal. Perú, septiembre del 2004.

Al leer el título de este artículo me imagino que muchos se preguntarán: ¿qué significa esto? Trataré de explicarlo brevemente.
El número dos (2), son los dos años de trabajo que realizó la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional, para reconstruir los momentos más trágicos, dramáticos y complejos de la historia nacional. Un conflicto que tuvo más víctimas que todos los conflictos bélicos de la historia peruana. Fueron veinte años de horror en los que las fallas, desencuentros, omisiones; exclusión, errores del Estado y de la sociedad, sirvieron de motivo para elaborar una de las más siniestras estrategias alimentadas por una ideología violentista, que produjo heridas que no terminan de cicatrizar.
La Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional desarrolló su trabajo con responsabilidad, entereza, neutralidad; con el único afán de conocer la verdad, y para ello; mediante un laborioso y doloroso trabajo logró reconstruir lo que pasó en esos veinte años de conflicto armado. En dicho documento hallamos el contexto en que se desarrolló este conflicto, los actores y sus responsabilidades, conclusiones, recomendaciones, etc.
Los diecisiete mil testimonios que se lograron son una verdad que no se puede ocultar, son una verdad que nos interpela, que debe merecer la atención de todos los peruanos en especial de los representantes de los poderes públicos.
El número uno (1), es el año que ya ha transcurrido desde que los Comisionados entregaron al Presidente Toledo los resultados de su trabajo. Hoy sabemos la verdad, hoy no podemos seguir siendo indiferentes ante una cruda realidad que nos impele a tomar acciones concretas.
Hoy se cumple un año, pero también 2+1=3, me pregunto, ¿de qué ha valido dos años de investigación y uno de conocer la verdad? Son tres años que se han acumulado y como decía un periodista deportivo, ¡no pasa nada!
La indolencia, indiferencia, falta de responsabilidad y solidaridad para con nuestros compatriotas, en especial los más pobres y de zonas rurales, nos debe de preocupar y cuestionar en nuestra actuación cotidiana.
Recordemos que estamos a medio camino, ahora ya sabemos la Verdad, ahora no podemos esquivar y dar la espalda a los hechos; nos falta la otra mitad de la tarea y esa ya no le corresponde a la Comisión sino a todos los peruanos, en especial al Estado: la construcción del camino a la Reconciliación Nacional. Ello implica reparar el daño a miles de personas y familias que han sufrido y siguen sufriendo injusticias, inequidades; exclusión; olvido; me pregunto ¿Hasta cuándo deben de esperar para ser considerados ciudadanos con plenos derechos?, como dice el R.P. Gastón Garatea, ex comisionado y presidente de la Mesa de Concertación para la Lucha Contra la Pobreza; "los pobres no pueden esperar más".
Aquellos dramáticos testimonios y tristes reclamos de que "nadie los ayudó o no sabían a quien recurrir" no pueden continuar, debemos pasar de los hechos conocidos a la acción concreta. He aquí el reto de las Mesas, hacer que se conozca la Verdad en los lugares en donde aún no se sabe, pero también sensibilizar a la población en general y a las autoridades en particular, a fin de que se inicie una auténtica Campaña por la Reconciliación Nacional, que vaya más allá de discursos y fotos, hoy es imperioso para el país una voluntad política que disponga los recursos económicos necesarios para que, por ejemplo, el Poder Judicial, el Ministerio Público, los sectores de Educación, Salud, etc. puedan cristalizar las recomendaciones de la Comisión.
No actuar hoy es simplemente renunciar a cambiar la historia del país, es seguir negando los derechos a miles de hermanos nuestros que aún siguen siendo medios ciudadanos, cercenados de sus derechos. Es arriesgarnos a sufrir nuevamente más de lo que creo ningún peruano o peruana desearía, estaríamos perdiendo la oportunidad de reconciliarnos por fin para juntos avanzar en una sola dirección: el desarrollo humano, integral, sostenible y con equidad.
A mis hermanos y hermanas, de las Mesas, les invito a ser activos actores de una nueva historia del país, donde se restituya la plena ciudadanía de miles de pobres, donde las fallas y brechas así como las políticas excluyentes del Estado sean transformadas que no sigamos sumando 2+1 años y repitiendo "aquí no pasa nada". De ti hermano, hermana depende hacer llegar la voz y la esperanza de miles de peruanos al Gobierno y que escuche que sólo desean vivir con justicia y paz. Estamos a medio camino, ayudemos a construir la otra mitad.
(*) Coordinador Mesa Regional de La Libertad.
Fuente: http://www.lainsignia.org/2004/septiembre/ibe_007.htm

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