miércoles, 13 de junio de 2007

REFLEXIONES POSTELECTORALES, RETOS Y DESAFÍOS

Luego de dos meses de tensiones el Perú ya tiene un nuevo presidente electo en el marco de un mapa electoral que para algunos analistas sugiere diferentes lecturas entre las que rescato algunas como: “…el Perú se ha fracturado…”; “luego de las elecciones el país se ha dividido en dos” y otros observan con mucha preocupación “…las fisuras que se han producido luego del proceso electoral”, etc. Personalmente discrepo de todas estas lecturas. Me preguntó ¿Cuándo el Perú ha estado unido?; ¿Cuándo el Perú estuvo integrado?; y por otra parte ¿Qué retos y desafíos deberá enfrentar y asumir el nuevo gobierno a partir de 28 Julio?.

Primero observo que el proceso electoral ha visibilizado más las múltiples fracturas, la histórica fragmentación y; la relativa integración de nuestro país. ¿Qué tan unidos estamos unos de otros? ¿Identidad nacional o identidades locales y regionales?. Segundo, el mapa electoral es sinónimo del mapa de la pobreza y exclusión en la que sigue sumida una gran proporción de peruanos en nuestro país y que ya lo advirtió antes la CVR. García agradeció al norte y a Lima, resaltando ser las zonas agroindustriales y
más ricas del país, fiel reflejo de las desigualdades y exclusiones en las que nos movemos. Humala ganó en más departamentos pero a García le bastó el norte, Ica; Callao y Lima. Solo en la capital logró más de dos millones de electores. He aquí una tercera lectura: Lima sigue siendo el Perú, y nos descubre dolorosamente otro problema: el cáncer del centralismo que aún no podemos extirpar. Cuarto, el respeto al sistema democrático. Los pobres, excluidos, marginados, campesinos, nativos, dirigentes de base, los provincianos todos; han respaldado a Humala como alternativa en el marco legal y no como muchos temían que se iba a producir una revolución, golpe o revuelta. En mi opinión García se encuentra en una encrucijada hamtleriana ¿Concertar o concertar?. No tiene mayoría en el Congreso, son mayoría los departamentos del interior del país que no votaron por él y observan y esperan que se acuerde de ellos. García tiene una segunda oportunidad pero en el primer acto incoherente el desborde popular puede ser violento y fatal para nuestra débil democracia, no abuse pues Sr. García, desempolve el Acuerdo Nacional, y hágalo efectivo; allí están las líneas matrices que históricamente los peruanos hemos logrado concertar y que pueden ayudar a enfrentar los siguientes retos y desafíos: Primero, una sociedad fragmentada y con enormes desigualdades internas, en términos de calidad de vida y de poder de decisión, obliga a profundizar la democratización del Estado y fortalecerlo para garantizar la inclusión y la equidad. Debe de relanzar y consolidar la descentralización articulada a la transferencia de competencias y, en un segundo momento, a la integración regional con la finalidad de acercar más a los peruanos dando mayores oportunidades y evitando ampliar más las brechas; reglamentar la Ley de Descentralización Fiscal es urgente. Segundo, si no se universaliza con calidad los servicios públicos, seguirán siendo reproductores y amplificadores de la desigualdad. Las políticas sociales deben contribuir a generar un piso básico de capacidades, común para toda la sociedad peruana. Si no se trabaja firmemente en este objetivo, la población en pobreza, no tendrá las suficientes condiciones para aprovechar las oportunidades que le podría ir abriendo una economía inclusiva, ni las suficientes capacidades para participar con fuerza en las decisiones públicas y los espacios de participación y concertación. Tercero, superación de la pobreza, implica reconocer que somos parte de una misma comunidad humana y política, en la que la diversidad no supone discriminación ni exclusión sino más posibilidades con igual valor. Cuarto, la economía debe ser más eficaz en reducir la pobreza y debe lograrse, principalmente, por medio de la redistribución de la riqueza y la generación de empleo digno, base de la legitimidad del orden económico. Es necesario orientar las políticas económicas en función a objetivos sociales, vinculados al bienestar de la población y al ejercicio de sus derechos y responsabilidades como ciudadanos. Requiere de llevar a la práctica el Pacto Social por la Inversión y el Empleo Digno del Acuerdo Nacional; elevar la productividad de pequeñas empresas urbanas y rurales y diversificar la producción, conectando la generación de divisas con el aumento de la productividad y ampliación de mercados de las PYMEs; planteando políticas de incentivos para agregar valor in situ a la producción local y a la absorción de tecnología; una política educativa pertinente al medio en el que se desenvuelven, que facilite el aprovechamiento de los recursos humanos locales; una política de mejora de las condiciones de vida en las ciudades intermedias, con la finalidad de retener en las regiones a una creciente proporción de sus mejores técnicos y profesionales, así como apoyar las zonas de mayor pobreza, combinando la universalización de las políticas sociales y la focalización de los programas de promoción a la actividad productiva, de acuerdo con la vocación y potencialidad de cada uno de estos ámbitos. Conectar la recaudación tributaria con la universalización, mejora y homogenización de la calidad de la enseñanza y de la atención a la salud y la seguridad ciudadana; y conectar la demanda nacional e internacional con la oferta de las microempresas y PYMES en todo el país. Todo esto es imperativo. Finalmente se debe de fortalecer las instituciones, la participación ciudadana y la lucha contra la corrupción, entre otros desafíos, que se deberán de tener en cuenta en el marco de un nuevo pacto social que conecte la economía, el empleo y bienestar de todos para poder efectivamente lograr incluir e integrar a los peruanos en lo que hoy es un país-rompecabezas con muchas piezas aún sueltas por unir.

No hay comentarios: