La obra en mención consta de ocho (8) capítulos y el Epílogo correspondiente, contenidos en más de 300 páginas. Es parte de un trabajo intelectual que consta de cuatro tomos. Esta obra viene a aportar al mejor conocimiento de los aspectos históricos, geopolíticos, militares, socioantropológicos; entre otros; que rodearon a Bolívar. Pero lo más importante es que nos acerca al personaje, al lado humano y en cierto modo al conocimiento psicológico que de alguna forma nos lleva a entender sus actos, a partir de la hipótesis que es la que a su vez utiliza el autor como título de esta obra: “Las veleidades autocráticas de Simón Bolívar (Tomo I, La Usurpación de Guayaquil)”.
Evidentemente, es una obra que refleja de parte del Dr. Calderón un trabajo académico serio, laborioso, pulcro, minucioso, basado en documentos históricos, muchos de ellos inéditos que le dan mayor valor a su obra y que le permite de alguna manera plantear su análisis, y discernir en el plano especulativo sobre las veleidades autocráticas de Bolívar.
Su trabajo pinta de manera seria y descarnada la conducta de un hombre, de un ser humano tocado por el poder omnipotente y que lo lleva a traspasar los límites del líder para situarse en el campo del antilíder. El Dr. Calderón con su investigación nos muestra la cara oculta de Bolívar, su trabajo basado en una pulcra revisión y análisis de una serie de documentos (cartas, oficios, testimonios, etc.) le permite con mucha autoridad describir sin apasionamientos a Bolívar, sus intenciones, conciencia y voluntad que en el fondo hasta hoy tiene serias repercusiones en la vida política del Perú y del resto de pueblos de la América del Sur.
La obra del Dr. Calderón nos obliga a repensar la figura y personalidad de Bolívar. Me atrevería después de haber leído su trabajo colocarle como subtítulo “Bolívar entre la Leyenda y la Realidad: proceso de desmitificación de un Libertador”.
Bolívar vivió en un mundo antagónico, se debatió entre sus ideas quiméricas y la realidad, y se advierte un cuadro psicopático que lo lleva a vivir en un mundo inventado, irreal, mostrando una conducta cambiante, una coexistencia de dos personas en el mismo personaje. Me pregunto si ¿no será que Bolívar fue víctima del afán de gloria y el poder omnipotente producto del cuadro de psicopatía?, existen algunos pasajes en que el Dr. Calderón reseña la admiración escondida de Bolívar por Napoleón que nos lleva a creer que no solo lo admiró sino que también lo copió en sus errores. Nuestro ilustre invitado en su obra refiere un segmento interesantísimo del relato de Bolívar a Santander en que le menciona: “…me suelen dar, de cuando en cuando unos ataques de demencia, aún cuando estoy bueno…”
El Dr. Calderón con mucha prudencia y sin ningún tipo de apasionamiento nos muestra el lado oculto de un hombre al que hemos conocido solo parcial y superficialmente y que a partir de documentos va a permitir abrir el debate y a una revisión de la actuación de este personaje cuyo perfil sin ánimo de negarle su lugar en la historia tuvo un carácter volátil, impetuoso, arrogante, irreflexivo; narcisista; egocéntrico; de pasiones indomables e irrefrenadas, hipócrita. El Dr. Calderón inserta varios testimonios y documentos como la descripción que Francisco de Miranda hace de Bolívar, “joven alocado y peligroso” o aquella parte donde San Martín después de la entrevista en Guayaquil la describe “…de ligereza extrema, e inconsecuencia en sus principios y una vanidad pueril…”. “¿Qué virtudes es preciso tener para poseer una inmensa autoridad sin abusar de ella?”, se preguntaba Bolívar en carta que escribe a un coronel amigo. Creo que a partir de la pulcra y meticulosa investigación del Dr. Calderón podemos afirmar que Bolívar nunca dio con la respuesta.
El tipo de conducta que caracterizó a Bolívar lo llevó a caer en una serie de errores que en algunos casos solo su estrella de suerte lo salvó ¿Qué hubiera sido de su futuro si en los acontecimientos de Junín no estuviera un desobediente Andrés Rázuri, o el caso del triunfo de San Félix en Guayana donde el General Piar le restauró la confianza; o en sus andanzas por Haití no hubiera tenido la mano extendida del Presidente Petián?
El Dr. Calderón luego de una revisión de archivos documentales puede afirmar con mucha autoridad que a Bolívar no le interesó el Perú ni Bolivia trazando una frontera caprichosa entre el Alto y Bajo Perú, debilitándonos a favor de una Gran Colombia, obra que por la incoherencia de su bases no pudo ser sostenible en el tiempo y que a decir del Dr. Calderón le llevó a rumiar su propia derrota al no poder construir su sueños y acariciar una presidencia vitalicia. Veleidad de veleidades, simples ideas autocráticas. Las lecciones son muchas, entre ellas: no podemos marchar en contra de la voluntad de los pueblos. Este grave error de Bolívar lo hemos sufrido y aún lo seguimos sufrimos los peruanos y nos ha marcado nuestra historia Otra lección es que debemos guardar prudencia en nuestros actos y con mayor razón si en algún momento nos toca desempeñar cargos de poder que muchas veces nos puede hacer perder el equilibrio de nuestra conducta y hacernos creer omnipotentes.
El Dr. Calderón trata de buscar algún rastro o huella de algo que pudiera haber impactado en el equilibrio psicológico de Bolívar y se torne en el origen de su conducta y forma de ser; que explique racionalmente sus actos por ello trabaja en dos direcciones: la genética y cultural. Nuestro ilustre invitado se pregunta muchas cosas, entre ellas si ¿no sería acaso la lejanía del Padre que lo dejó huérfano a los tres años?, o el alejamiento de su madre; o la muerte temprana de su hermano mayor, o quizás el ser amamantado por diferentes nodrizas; o quizás la naturaleza eminentemente cultural al ser tutorado por diferentes preceptores aspectos que fueron forjando el Bolívar que paso a paso nos va descubriendo el Dr. Calderón, a través de una serie de documentos. Como él indica es difícil darse una respuesta completa ya que faltan varias piezas fundamentales que marcaron la psiquis de Bolívar y quizás se fueron a la tumba con dicho personaje. Bolívar ¿Un hombre producto de sus circunstancias?. De todo esto tampoco he encontrado en los trabajos de los Doctores Héctor Centurión Vallejo y Yeconías Culquichicón. Comentario aparte, es mi reflexión acerca de la valía de este tipo de pesquisas a los personajes que ostentan o van a asumir un cargo, creo que es importante realizar este ejercicio en la actualidad para elegir de manera más adecuada a los futuros “Padres de la Patria” amén de la famosa Hoja de Vida que se pretende implementar.
En cuanto a la tesis del Dr. Calderón sobre la proclividad ulterior de Bolívar a contentarse con amores al paso o amores imposibles debido a la afectividad irredenta por la muerte temprana de su esposa y la convivencia con la frustración tanática, o el desmesurado apetito por el poder; quisiera a manera de aporte y complemento a lo señalado en su trabajo, que Bolívar fue tuberculoso congénito y ello explica su grado desarrollado de morbo, que es parte del cuadro clínico de todo tuberculoso y que lo llevaba a ser considerado un aventurero, recordemos que su madre para evitar contagiarlo de recién nacido lo desteta y hace que lo amamante la negra Hipólita, sin embargo creo que parte de esta conducta fue debido a este cuadro clínico. Hoy en su casa de Caracas, convertida en Museo encontramos en un frasco de vidrio la formación que se le produjo en uno de sus pulmones y que parece un hueso. Sus andadas detrás de mujeres en el Perú sirvieron para que el investigador Adolfo Cárdenas y el suscrito elaboraran el llamado “Mapa de las cachetadas de Bolívar”, entre las más famosas, se encuentra la propinada por la “Mariscala”, como se le llamaba a la esposa del Mariscal Gamarra, a quien Bolívar durante un homenaje que las damas de ese entonces hacían al Libertador, correspondía entregarle a la Sra. Zubiaga una espada cuya vaina estaba engastada con piedras preciosas y al momento de recibirla Bolívar le robó un beso, reaccionando airadamente la dama que propinándole una fuerte cahetada.
Por otro lado el aspecto mitómano y fanfarrón es descubierto en la personalidad de Bolívar por el Dr. Calderón. Actos como la convocatoria del Congreso de Panamá que intento ser un símil del Congreso de Viena, o su falsa presencia en Viena o aquel juramento en el Monte Sacro junto a Simón Rodríguez, o la idea de una gran nación que soñó pero que de inmediato descartó, etc. todos excelentemente documentados inclusive con pasajes de cartas firmadas de puño y letra por Bolívar dejan dudas sobre su personalidad. La exigencia de ser los latinoamericanos y en especial los peruanos más auténticos en la búsqueda de la construcción de nuestro futuro dejando de importar ideas y recetas foráneas para lograr el ansiado y esquivo desarrollo es para mí la lección que extraigo de esto.
Pero si creía que ahí quedaba todo el lado oculto de Bolívar, me equivoqué, pues en otra parte del trabajo del Dr. Calderón, analiza varios documentos que abren el camino a la sospecha indiciaria y a la especulación atrevida de la muerte extraña y prematura de José Faustino Sánchez Carrión y la relación de este suceso con Bolívar. Si bien no hay pruebas concluyentes para señalarlo como autor intelectual, son muchos los indicios y coincidencias que pueden llevar a pensar en el envenenamiento de nuestro prócer, conocido por ser ultra republicano, duro crítico del absolutismo y antimonarquista características personales que se tornaron en un serio obstáculo para Bolívar y sus futuros planes autocráticos. El Dr. Calderón analiza con rigurosidad científica y sabia prudencia, una serie de cartas de Bolívar y otros personajes así como los hechos que rodearon la muerte de Sánchez Carrión y deja para que el lector enjuicie este hecho que contrasta con la afirmación directa y contundente de Don Ricardo Palma que no vacila en señalar a Bolívar como autor intelectual del envenenamiento de Sánchez Carrión.
Bolívar no fue nunca un buen estadista y fue consciente de ello, como lo demuestra el Dr. Calderón al revisar una serie de documentos e inclusive varias cartas suscritas por Bolívar. Esta debilidad lo llevó a unirse y rodearse de inescrupulosos e inmorales personajes que como títeres y adulones Bolívar les entregó prebendas a cambio de servirse de ellos en sus planes y autárticas aspiraciones. La corrupción del poder, el transfugismo político, eran ya parte del escenario político peruano de esa época y de los cuales Bolívar era consciente y los usó para sus planes de ambición de poder. La manipulación y carácter autocrático de Bolívar lleva al Dr. Calderón a preguntarse si ¿no fue esa dinámica anárquicamente centrífuga de los pueblos hispanoamericanos resultado de los vientos sembrados por Bolívar? ¿Podría atribuirse a los rasgos sicopáticos de Bolívar su acorralamiento en esa espiral autodestructiva que determinó en la hora postrera que su ambiciosa construcción geopolítica resultara un gran chasco?
Es pues la obra del Dr. Calderón una caja de Pandora, fruto de una prolija investigación, que no buscar destruir la persona, el trabajo solo describe lo que Bolívar fue; debemos de apuntar a rehabilitarnos del profundo daño fruto de acciones irresponsables producto del delirio y la ambición reflejada en una serie de documentos como una carta de Bolívar que el Dr. Calderón reseña y dice en un párrafo: “…hasta ahora he combatido por la libertad: en adelante quiero combatir por mi gloria, aunque sea a costa de todo el mundo…”. El Libertador solo cosechó las intrigas que sembró, el irrespeto a la libre determinación de los pueblos llevó al fracaso de su empresa de dibujar un mapa antojadizo de América cuyos resultados son hasta ahora sufridos por los pueblos que inclusive aún los descendientes de la aristocracia claudicante que le sirvió en su erróneos planes y quiméricos sueños viene cada cierto tiempo actuando en el poder de turno. Solo nos queda agradecer al Dr. Calderón a nombre de la Universidad Privada del Norte, del mundo académico y de todos los peruanos sus valiosos aportes al mejor esclarecimiento y comprensión y reinterpretación de nuestra historia.
¡Muchas gracias!
UPN , 10.06.05
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