En la actualidad se viene dando un debate sobre el tema del Desarrollo a la luz de los ingresos que por el inicio de la actividad minera en Cayacullán (Santiago de Chuco), tanto el gobierno regional como algunos gobiernos locales (provinciales y distritales) que van a empezar a recibir próximamente. La pregunta que flota en el aire es ¿cómo lograr el Desarrollo de nuestra región y localidades aprovechando los recursos del canon minero?. Ello nos obliga primero a tener claro ¿Qué es el Desarrollo?, ¿Cómo lo entendemos?, y un segundo elemento que es consustancial al tema del Desarrollo es lel de la Pobreza. Si no tenemos claro los conceptos, las acciones que posteriormente se realicen en nombre del Desarrollo y lucha contra la Pobreza podrán ser vanas y habremos desaprovechado la oportunidad de lograr un proceso histórico para nuestra región y localidades.
Una primera forma de entender el Desarrollo para muchos es “sembrar cemento y fierro”, cuanto más obras de infraestructura se hagan se indica que el pueblo “se está desarrollando”. Así tenemos entonces la construcción de la plazita de armas, las veredas, el pavimento de las calles, el “Paseo de la Inmortalidad”, la “Alameda de la Incultura” el gran hospital “Rómpete el Alma”, etc. y obviamente dichas obras se inauguran con pomposas ceremonias de colocación de placas recordatorias con el nombre de la autoridad, eso “pide el pueblo y hay que darles en la yema del gusto” expresan ciertas autoridades. Lo que no dicen es que eso da réditos políticos. Lamentablemente esto no es desarrollo la realización de obras de infraestructura solo son instrumentos para apoyar un proceso de Desarrollo.
Por otra parte la Pobreza se entiende como la ausencia de algo material, en especial de dinero y ello nos lleva a pensar que con plata todo lo podemos lograr.
Sin embargo comprender el Desarrollo y la pobreza va más allá del cemento, fierro y plata. Me pregunto ¿Estamos desarrollando pueblos o mejor dicho infraestructura de pueblos o a sus pobladores?, y si de plata se trata, recordemos el boom de la pesca con Banchero y el auge del acero en Chimbote ¿acaso se terminó la pobreza?. Es bueno refrescar la memoria a los lectores y en especial a las autoridades sobre lo que sucedió en ese entonces ¿recuerdan como los pescadores encendían sus cigarros con billetes de cien soles?, la mayoría de pescadores y obreros siderúrgicos el día de la paga tenían alguien que los estaba esperando: la esposa, la querida, la de “emergencia” y la “de repente”. ¿No estaban acaso en las cantinas libando licor y con prostitutas gastando el jornal o el sueldo?. Por lo tanto el Desarrollo y la Pobreza son conceptos diferentes a los que hemos estado acostumbrados a usar.
El Desarrollo es un proceso, es camino y fin en sí mismo. Es camino a lograr un cambio, una transformación cualitativa más que cuantitativa y nos preguntamos ¿de qué?, he allí el dilema o “desarrollamos” pistas, veredas o pobladores; es decir personas, seres humanos. Justamente hoy el concepto que se debe de comprender y asumir es el de Desarrollo Humano, entendido este como un proceso integral de cambio y transformación cuyas acciones se centran en la persona humana y se busca desarrollar sus capacidades y ampliando las oportunidades en la vida. Es entonces que Libertad y aumento de capacidades son claves en este proceso. En otras palabras debemos buscar desarrollar nuestro capital social y convertirlo en capital humano, que equivale más o menos a pulir los brillantes que se encuentran en bruto (carbón), para que brillen luego con luz propia. Pues se trata de “ser” más que de “tener”, por lo tanto, una vez aclarado el concepto y el enfoque pobladores y autoridades deben de aprender a priorizar lo que realmente es fundamental en el proceso de Desarrollo. Pero he aquí que surge la necesidad de contar con auténticos líderes que dirijan este proceso, algo que también es escaso por estos lares: líderes. Luego debemos aprovechar la Visión del líder y todos en conjunto y de manera participativa y concertada mejorarla y adoptarla, para que esta sea la guía de nuestros planes de Desarrollo Concertado (PDC), el mismo que junto al Presupuesto Participativo busque en un proceso planificado ir acercándonos al sueño comunal (la Visión), priorizando el gasto así como la inversión que nos lleve al auténtico y tan esquivo Desarrollo.
Hoy no debe de existir la excusa de siempre: no hay plata, hoy se abre como la gran oportunidad el hecho de contar con el canon minero, son casi diez años seguidos que se contarán con recursos para el desarrollo, por ejemplo Quiruvilca recibirá 33 millones; Santiago de Chuco y el Gobierno Regional 83 millones cada uno. Lo lamentable es que no existe un banco de proyectos con expedientes debidamente elaborados y priorizados acordes a la Visión de Desarrollo que se quiere lograr. Entonces el reto y desafío es por un lado, el desarrollar las capacidades técnico y profesionales de los recursos humanos con que cuentan los gobiernos locales y gobierno regional. Por otra parte, se debe de fomentar la conformación de equipos de trabajo pero valorando los técnicos y profesionales locales antes de “importar” foráneos y finalmente incidir en proyectos que ayuden a desarrollar las capacidades y amplíen las oportunidades de las personas. Se debe de erradicar el analfabetismo con una educación de calidad con currículas acordes a cada realidad y que ayuden a desarrollar la innovación y creatividad de las personas. No menos importante la promoción de valores éticos, morales y cívicos; contar con proyectos de mejora de la salud, políticas y programas con calidad y calidez, con recursos humanos que ayuden a la salud preventiva, buena alimentación, proyectos productivos aprovechando la riqueza de nuestros recursos naturales, etc. La tarea es difícil y compleja, hay que tener y saber guardar un sabio equilibrio entre la satisfacción de necesidades básicas, aumento de la productividad, mejora de la distribución de la riqueza, para lograr el auténtico desarrollo humano y sostenible. Pues si las vacas gordas no las aprovechamos ahora la oportunidad no se volverá a presentar. Recuerden se nos fue el caucho, el petróleo, anchoveta, ahora es el oro, el espárrago, el ají páprika, hay que saber invertir más que gastar. De no asumir el desarrollo y la lucha contra la pobreza como tarea seguiremos botando la plata en Plazitas para pasear niños desnutridos, famélicos; y lugares de encuentro de jóvenes y adultos desempleados; muchos serán pandilleros. También seguiremos construyendo pistas que luego se picaran para hacer el alcantarillado, etc., o “Palacios Municipales” como el de Huaso y otros pueblos de la sierra en que existen más pisos que personal.
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